Con la aparición del coronavirus (COVID-19) y la pandemia que ha generado, en las últimas semanas, nuestras vidas han cambiado de forma brusca. Vivir una situación como la actual, genera desde incertidumbre hasta miedo, ansiedad y estrés.

Todos/as estamos viviendo situaciones que pueden llegar a ser estresantes debido a las pérdidas y los cambios que se pueden dar en distintos ámbitos: pérdida de seres queridos, pérdida de salud, pérdida de movilidad y libertad debido al confinamiento, pérdidas a nivel laboral, etc.

En este articulo trataremos de entender mejor qué es el estrés, los tipos, sus características y sobre todo qué podemos hacer para manejar los posibles síntomas de ansiedad y estrés, evitando que se cronifiquen o lleguen a causar trastornos de estrés postraumático.

QUÉ ES EL ESTRÉS

Podemos considerar el estrés como el proceso que se pone en marcha cuando una persona percibe una situación o acontecimiento como amenazante o desbordante, teniendo en cuenta sus recursos.

A menudo está relacionado con cambios que exigen a la persona un sobreesfuerzo, poniendo en peligro su bienestar personal.

El estrés puede tener distintas causas y no tienen por qué ser negativas o desagradables. Por ejemplo, la preparación de una boda, un embarazo, un nacimiento o un cambio laboral o de domicilio, pueden ser situaciones deseadas y positivas, pero que generan estrés.

Además, el estrés no siempre tiene consecuencias negativas, ya que a veces representa una excelente oportunidad para poner en marcha nuevos recursos personales, fortaleciendo la autoestima e incrementando las posibilidades de éxito en el futuro.

ESTRÉS  Y MALESTAR.

Para muchos de nosotros la palabra estrés, tiene connotaciones negativas, pero como hemos dicho en el punto anterior, el estrés puede tener causas y consecuencias positivas y muchas personas lo pueden vivir como un reto que nos motiva y nos brinda la oportunidad de crecer.

  • ¿De qué depende la aparición del estado de malestar relacionado con el estrés?

Un mismo hecho no resulta igual de estresante parar todas las personas, ni siquiera en todas las circunstancias o momentos de la vida para el mismo sujeto. El grado de malestar viene determinado por diferentes factores:

la forma de evaluar el suceso. Lo que para una persona puede representar una amenaza, para otra puede representar un reto personal.

las capacidades que tenemos para hacer frente al suceso estresante y nuestras características personales: tensión, nerviosismo, control, habilidades sociales, cognitivas, físicas, etc.

– la manera que tenemos de hacer frente al problema: negación, evitación, autocontrol, etc.

apoyo  social: el número y calidad de relaciones que tenemos puede servir como amortiguador o amplificador del malestar. También es importante nuestra habilidad para pedir consejo o ayuda.

TIPO DE ESTRÉS

1- Estrés agudo: lo padecen personas que han experimentado un evento trumático y que desarrollan en las primeras semanas, síntomas semejantes al estrés postraumático, pero con una duración de un mes.

2- Estrés crónico: las personas estamos equipadas para responder biológicamente a eventos estresantes agudos, y pasado un tiempo, recuperar la normalidad, la homeostasis. Cuando el estrés es crónico se va produciendo una desregulación psicobiológica que puede conducir a múltiples problemas de salud físicos y mentales. El estrés crónico produce un enorme desgaste, pudiendo provocar desajustes en muchos sistemas biológicos.

3- Estrés postraumático: trastorno que aparece después de haber sufrido un evento de tipo traumático. El trauma se determina por las consecuencias producidas por la respuestas al mismo. El estrés dura más de un mes

REACCIONES MÁS HABITUALES EN SITUACIONES DE ESTRÉS:

-Reacciones físicas: aumento del ritmo cardíaco, sudores o escalofríos, temblores musculares, insomnio, cansancio, fatiga, desgana, dificultad para respirar, cambios en el apetito (pérdida o aumento del hambre)

-Reacciones en el comportamiento y sociales: aislamiento de la familia o amigos porque creemos que no lo van a entender o para protegerles. Incremento del uso de alcohol, drogas o tabaco. Hiperactividad e incapacidad para descansar o falta de ganas parar hacer las cosas.. Cambios bruscos de humor (lloros, risas incontenidas, suspiros).

Pensamientos y sentimientos: flasback (imágenes de lo ocurrido), sueños recurrentes, confusión, problemas de concentración, desorientación, lentitud de pensamiento, amnesia selectiva. Angustia, ansiedad, frustración, culpa. Miedo, soledad, impotencia. Sentir que no merece la pena vivir. Irritabilidad, rabia, resentimiento.

  • Reacciones habituales en menores:

Sensaciones corporales: malestar físico, dolores de cabeza, de estómago, dolores vagos y difíciles de localizar, pérdida de apetito, nerviosismo, agotamiento o falta de energía.

-Sentimientos: miedo a la separación de los seres queridos, a los extraños, a la oscuridad, a quedarse solos, etc. Vergüenza, culpabilidad, rabia, ira, enfado constante. Sensación de que no les está pasando a ellos. Los adolescentes pueden evitar mostrar los sentimientos. Los menores de 7- 8 años pueden no reaccionar.

-Comportamientos: hacer como si no pasara nada, reaparición de comportamientos ya superados como mojar la cama, chuparse el dedo, celos, rabietas, etc. Dificultades para dormir. Evitación de cosas relacionadas con la situación estresante vivida.

CARACTERÍSTICAS DEL ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

El estrés postraumático se caracteriza por la re-experimentación de acontecimientos altamente traumáticos. Se vive el acontecimiento traumático como si aún no se hubiera quedado atrás y estuviese invadiendo el presente: el cuerpo se activa como si estuviera volviendo a afrontar el acontecimiento una y otra vez, lo que lleva al cerebro a tratar de huir de todo lo que recuerde ese trauma.

Es un problema que no encontraremos durante la crisis, sino que vendrá a posteriori, ya que para que se dé, hay que vivir la primera experimentación arrolladora en la que nuestra integridad física o emocional se ve gravemente en peligro. Por ello es tan importante prevenirlo.

Características del estrés postraumático:

El estrés postraumático causa malestar significativo o deterioro en lo social, laboral o en otras áreas importantes del funcionamiento.

a- Exposición a una situación traumática, ya sea real o una amenaza, ya sea por experiencia directa del suceso, presencia directa del suceso ocurrido a otros, conocimiento de que el suceso traumático ha ocurrido a un familiar próximo o a un amigo íntimo o exposición repetida o extremada a detalles repulsivos del suceso.

b- Presencia de uno o más síntomas de intrusión asociados al suceso traumático, que comienzan después de este:

-recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e inclusivos.

sueños angustiosos recurrentes en los que el contenido o el efecto del sueño está relacionado con el suceso traumáticos.

reacciones disociativas en las que el sujeto siente o actúa como si se repitiera el suceso traumático.

malestar psicológico intenso prolongado al exponerse a factores que simbolizan o se parecen al suceso traumático.

reacciones fisiológicas intensas.

c- Evitación persistente de estímulos asociados al suceso traumático.

d- Alteraciones negativas cognitivas y del estado del ánimo asociadas al suceso:

incapacidad de recordar aspectos importantes.

creencias o expectativas negativas persistentes exageradas con uno mismo o el mundo.

percepción distorsionada de la causa o las consecuencias del suceso, que hace que la persona se acuse a sí mismo o a los demás.

estado emocional negativo persistente.

disminución importante del interés con la participación en actividades significativas.

sentimiento de desapego o extrañamiento a los demás.

incapacidad de experimentar emociones positivas.

d- Alteración importante de la alerta y la reactividad: respuestas de sobresalto exageradas, hipervigilancia, problemas de concentración, alteración del sueño, comportamientos irritables y arrebatos de furia.

FACTORES DE RIESGO Y VULNERABILIDAD

La vulnerabilidad previa, en forma de patología psiquiátrica o historia de traumas, será fundamental para terminar padeciendo trastorno de estrés postraumático.

Existen además, dos factores clave para determinar el grado de vulnerabilidad:

– El nivel de resiliencia psicológica de cada persona: la resiliencia es la capacidad que tiene una persona para superar y adaptarse positivamente a las circunstancias adversas o traumáticas. Ser creativo ante las circunstancias adversas, saber expresar los sentimientos desagradables y saber pedir ayuda, reconocer el contexto que se vive, saber vivir el presente, son cualidades que ayudan a no perder la sensación de control y por lo tanto mitigar la ansiedad.

– La red social de apoyo: contar con personas que nos escuchen y nos entiendan atenuará la sensación de desamparo.

En la situación actual de pandemia y cuarentena, que estamos viviendo, las personas más vulnerables ante el síndrome de estrés postraumático son:

1-Personal sanitario: debido a la saturación de trabajo, falta de recursos y experimentación de fallecimientos con total impotencia.

2-Personas enfermas aisladas en los hospitales por el contagio y sus familiares o personas cercanas: la pérdida de contacto humano se puede vivir como un abandono, aumentando el malestar y el sufrimiento.

3-Personas que han sufrido la muerte de un ser querido, en circunstancias anómalas y sin posibilidad de despedida.

4-Mujeres y niños/as víctimas de malos tratos.

5-Personas con antecedentes de trastornos mentales.

6-Personas con alta sensibilidad o con cierta dificultad para comprender la situación actual, como pueden ser los niños y niñas.

7-Autónomos o empresarios cuyos negocios estén en serio riesgo.

8- Personas con familiares enfermos o ancianos, además de cuidadores o voluntarios.

RECOMENDACIONES PARA HACER FRENTE AL ESTRÉS

  • ¿Qué podemos hacer en estas circunstancias para sentirnos mejor y prevenir futuros problemas relacionados con el estrés?

compartir sentimientos con familiares y/o amigos.

pedirles ayuda si la necesitamos.

llorar si lo necesitamos. Darnos permiso para sentirnos “mal”.

permitirnos la compañía de otras personas, aunque sea vía telefónica o online.

mantengamos rutinas: higiene, descanso y alimentación. Dormir lo suficiente y comer algo en todas las comidas aunque no tengamos hambre.

mantenernos activo/as: ponerse pequeñas metas, pequeñas actividades diarias, distribuir el tiempo y llevar una vida lo más ordenada posible.

ocuparnos de las cosas que realmente podemos solucionar.

evitar automedicarnos, o tomar drogas o alcohol.

-reflexionar antes de tomar cualquier decisión importante.

  • Recomendaciones para familiares y amigos/as de personas que están sufriendo estrés:

acompañe: permitir que la persona llore, hable, exprese el enfado, la rabia, la culpa, etc.

escuche y evite hacer preguntas incómodas.

no diga nada si no sabe qué decir. Posiblemente la persona lo que más necesita es ser escuchado/a.

evitar comentarios del tipo: “fue mejor así”, “no sufrió”, “no llores”, “tienes que ser fuerte”, etc.

no dar consejos sobre lo que el otro tiene que hacer si no se los pide.

respetar sus deseos de soledad.

no comparar la situación vivida con otras semejantes ya que nunca son iguales.

mantener el contacto, aunque sea de forma telefónica, mediante mensajes o de forma online.

anime a que desarrolle su rutina diaria.

  • Recomendaciones con menores:

Los menores son especialmente vulnerables en estas situaciones. La forma en la que los adultos reaccionemos ante ellos y les contemos lo sucedido  influirá en cómo llevan la situación:

– la información más delicada se la debería decir la persona adulta más próxima afectivamente.

– debemos empezar por decir lo que debe saber, decir siempre la verdad, de forma que lo pueda entender, respondiendo a sus preguntas, explicando lo que está pasando y lo que puede pasar, si es necesario explicar que no tiene culpa.

-en el caso de duelo, permitir algún tipo de despedida, dentro de lo posible.

hablar con el menor sobre sus sentimientos, permitirle la expresión de sus sentimientos, hablar sobre lo sucedido si el menor lo solicita, dedíquele tiempo y cariño y tenga paciencia si tiene que responder a las mismas preguntas una y otra vez, procurar mantener las rutinas. No enfadarnos si moja la cama o se chupa el dedo.

¿CUÁNDO DEBEMOS SOLICITAR AYUDA DE UN PROFESIONAL?

Evidentemente siempre que sintamos la necesidad de recibir apoyo o ayuda por parte de los profesionales de la psicología será un buen momento para buscar este apoyo. No es necesario llegar a un límite de malestar intenso ni esperar a que el estrés nos supere.

De todos modos, si pasado un tiempo prudencial de 4-8 semanas, percibe que la intensidad de sus reacciones de estrés o malestar no disminuyen, que aumentan o percibe que sus reacciones dificultan de forma importante su vida social, laboral o cualquier otra parte fundamental de ella, considere seriamente la posibilidad de pedir ayuda profesional, tanto médica como psicológica.

En el centro de psicología Canvis de Barcelona, nuestro equipo de psicólogos/as podemos ayudarte a gestionar el estrés, proporcionando una primera evaluación que nos permita definir las necesidades más inmediatas, las redes de apoyo con las que puedes contar. Estableciendo un contacto psicológico que favorezca el acompañamiento, el apoyo y la comprensión necesarias. Determinando las acciones inmediatas que favorezcan conductas adaptativas. Proporcionando información acerca de las reacciones habituales ante las circunstancias actuales. Y realizando los tratamientos más efectivos, en el caso que sean necesarios para evitar los efectos negativos del estrés y dotarte de estrategias de relajación, autocuidado, control de la ansiedad y manejo del estrés. Proporcionando intervenciones que se ajusten a la situación de cada persona, tanto a nivel individual como grupal.

Bibliografía:

-Guía de autoayuda para personas afectadas por situaciones críticas. Grupo de Intervención Psicológica en Catástrofes y emergencias del Colegio Oficial de Psicología de Galicia.

-Estrés postraumático. Juan Fernández- Rodríguez.

-Guía para la resiliencia frente al estrés provocado por la pandemia de Covid- 19: recursos parar sanitarios. Dr. José Antonio Barbado Alonso y Dra. Mercedes Fernández Valencia.

-Guía sobre Trastorno por Estrés Postraumático. Insitituto Nacional de Excelencia para la Salud y los Cuidados.