Terapia de pareja en Barcelona. Psicólogos especializados en psicoterapia para parejas

¿Qué es la terapia para parejas?

Los motivos profundos para la elección de pareja son diversos y susceptibles de ser analizados de forma muy cuidadosa. Cada miembro de la pareja tiene uno o varios modelos interiorizados. De ahí se deriva que cada uno tiene la fantasía de cómo es el otro, de cómo quisiera que el otro fuera y de cómo el otro lo ve a él con todas la distorsiones posibles.

Al estar formadas por dos personas distintas, con sus propios modelos e ideas de cómo deberían ser las cosas, las relaciones de pareja frecuentemente presentan conflictos en sus diversos momentos evolutivos.

Por ello, la terapia de pareja es un tipo de intervención terapéutica en la que ambos miembros de la pareja reciben ayuda por parte de un psicólogo especializado para trabajar en sus conflictos y mejorar la salud de su relación.

Los psicólogos del centro sanitario de psicología clínica Canvis, ofrecemos un espacio de reflexión a las parejas en las diversas situaciones de cambios o de crisis como:

  • Llegada de un bebé
  • Infidelidades
  • Desconfianza
  • Problemas de comunicación
  • Dificultades en la educación de los hijos
  • Dificultades en las relaciones sexuales
  • Crisis o estancamiento vital de uno o ambos miembros de la pareja
  • Indecisión sobre el futuro
  • Problemas de fertilidad
  • Pérdidas y duelos

La terapia dota a las parejas de un espacio de seguridad y confianza donde poder expresarse y comunicarse sin caer en las discusiones habituales que suceden en el hogar. Es una oportunidad de generar una excepción a la norma y poder empezar a actuar de una forma distinta.

Por ello, existen múltiples beneficios para la pareja derivados de este tipo de terapia:

  • Mejora de la comunicación
  • Adquisición de herramientas de resolución de problemas
  • Mejora de la convivencia
  • Refuerzo de los lazos afectivos
  • Construcción de objetivos en común
  • Clarificación de los conflictos

Sin embargo, la terapia de pareja no solamente ofrece beneficios para la pareja, sino que también es la causante de ciertos cambios positivos a nivel individual:

  • Mejora del autoconocimiento
  • Aumento de la empatía y la capacidad de escuchar al otro
  • Aumento del autoconocimiento
  • Adquisición de habilidades de comunicación
  • Aumento de la asertividad

La decisión de acudir a terapia de pareja puede ser complicada de tomar, especialmente porque involucra a dos personas que quizá tengan diferentes percepciones sobre una misma situación.

Es habitual que uno de los miembros presente desconfianza, miedos o reticencias ante la posibilidad de acudir a terapia. Ante estos casos, resulta poco beneficioso forzar a la pareja, dado que la motivación al cambio y la cooperación es fundamental para el buen funcionamiento del tratamiento.

Existe la posibilidad de que solamente acuda a terapia uno de los dos para, de este modo, motivar el cambio en ambos. Las pautas de relación que se trasladan desde terapia promueven una mejora en la relación.

En una pareja, si el comportamiento o actitud de un miembro es distinto, el otro integrante inevitablemente realizará movimientos para adaptarse a su nueva realidad.

La mejora y los cambios de uno de los miembros durante la terapia suele convencer al otro respecto a los beneficios de la misma, con lo que es más probable que se anime a acompañar a su pareja en sesión.

Tomando como referencia las situaciones en las que la terapia puede no ser eficaz, es importante tener en cuenta las siguientes cuestiones antes de optar por empezar un proceso de terapia de pareja:

  • Valorar si existe una motivación para el cambio
  • Estar ambos de acuerdo en acudir a terapia
  • Tener en cuenta que la terapia requiere sinceridad
  • Presentar un compromiso al cambio
  • Establecer metas objetivas y realistas
  • Establecer objetivos a corto plazo para llegar a las metas marcadas
  • Tener paciencia respecto al objetivo final de la terapia
  • Estar abiertos a la idea de perdonar
  • Centrarse en el conflicto presente
  • Estar dispuestos a cumplir las tareas para casa

La pareja será capaz de crear una familia cuando ambos cónyuges puedan desempeñar las funciones de “generar amor, promover esperanza, tolerar el dolor y poder pensar”.

Una pareja que desea convivir de forma saludable es aquella en la que hay un intercambio, cooperación, creatividad, resolución de la tensión dialéctica, lo que conducirá al crecimiento y desarrollo de la pareja.

Una pareja se mantiene y funciona cuando persiste una relación satisfactoria entre los miembros que la integran. Es un mutuo proteger y ser protegido lo que proporciona a ambos una gratificación y motivación para seguir alimentando dicho vínculo.

Una buena relación de pareja es aquella que tiene la capacidad de expresar afecto y ternura, de dar y recibir para poder afrontar los sentimientos de frustración y hostilidad, y de poder aceptar las diferencias individuales.

También existe una estrecha relación entre la capacidad de dar y recibir, entre el placer y la sensación de comprender y de ser comprendidos, entre el sentimiento de felicidad y el de la generosidad esperanzada.

Es importante y de buen pronóstico para la pareja la existencia en cada miembro de una confianza básica en la vida y en el otro miembro de la pareja, y una esperanza suficiente que permita aceptar la realidad de la pareja como algo que, igual que la vida, proporciona satisfacciones y frustraciones, placeres y dolores. Es una capacidad de tolerar el dolor inevitable que supone la diferencia del otro, como algo que enriquece y que no humilla.

Los psicólogos de Canvis consideramos las siguientes situaciones como indicadores de buena salud en las parejas:

  • Relaciones de intercambio en el diálogo con los hijos y lazos realistas con los propios progenitores
  • Posibilidad para tolerar de forma realista las dificultades que puedan presentarse
  • Capacidad de asumir la función (rol) de cada uno en el contexto familiar
  • Posibilidad de aprender y conseguir el proceso de desarrollo de la pareja
  • Capacidad de cambiar
  • Capacidad de compartir placer y responsabilidad, sintiéndose ambos libres

El primer paso es realizar una evaluación de la problemática, los recursos y las posibilidades con que cuentan tanto la pareja como cada uno de sus miembros para poder afrontar la situación conflictiva.

Tras realizar un diagnóstico de la situación presentada, el psicólogo valorará y orientará a los pacientes sobre la idoneidad del tipo de trabajo que se puede realizar.

Otra de las funciones de nuestros psicólogos, es la de ofrecer orientación en caso de necesidad de derivación a otros dispositivos o profesionales.

Los motivos profundos para la elección de pareja son diversos y susceptibles de ser analizados de forma muy cuidadosa. Cada miembro de la pareja tiene uno o varios modelos interiorizados.

De ahí se deriva que cada uno tiene la fantasía de cómo es el otro, de cómo quisiera que el otro fuera y de cómo el otro lo ve a él con todas la distorsiones posibles.

Es frecuente que la pareja inicialmente intente solucionar sus problemas por sus propios medios y, por ello, puedan llegar a tardar demasiado tiempo en aceptar ayuda externa.

Cuando se detecta que la relación está empezando a deteriorarse y a presentar dificultades, conflictos o que existe una falta de comunicación que lleva al distanciamiento entre los miembros de la pareja, es un buen momento para plantearse la posibilidad de acudir a terapia.

La duración de la terapia de pareja es algo muy difícil de determinar, dado que cada caso tiene sus particularidades y no hay una forma exacta de delimitar el número de sesiones que serán necesarias.

Tras la evaluación inicial, es habitual tener aproximadamente 10 sesiones y valorar la necesidad de continuar o no la terapia, así como la frecuencia en que se sucedan las visitas para la psicoterapia. Por ello, la duración de un tratamiento psicológico puede oscilar entre pocos meses o más de un año.

Durante el proceso terapéutico, se trabaja con la comunicación de la pareja, se explora la raíz de sus conflictos y las formas en que se han tratado de solucionarlos en el pasado.

En terapia de pareja se descubren nuevos recursos y estrategias de afrontamiento de los conflictos, además de valorar y fomentar las herramientas preexistentes de cada miembro de la pareja.

Frecuentemente, la intervención en pareja requiere de un trabajo práctico que se realiza en casa, siguiendo las pautas acordadas en las sesiones de terapia. La finalidad es promover la creación de un espacio de comunicación fuera de sesión, en el entorno natural de la pareja, donde se pueda poner en práctica la empatía, el entendimiento y la diversión entre ambos.

Canvis es un centro sanitario de psicología clínica de Barcelona que ofrece un servicio de ayuda psicológica a aquellas parejas que deseen tener una relación amorosa plena y saludable, con el deseo y la confianza de que cuidando su relación mejorará también su bienestar y salud mental.

En el centro de psicología Canvis, en función de las necesidades de cada caso, trabajamos con las parejas desde tres enfoques: la terapia psicodinámica, la sistémica y la relacional.

La terapia psicodinámica explora los conflictos aparecidos en la infancia como posibles causas de la aparición de problemas actuales en la pareja. Se le da mucho valor a la relación terapéutica y a las fantasías conscientes e inconscientes de los miembros de la pareja, así como a las relativas a la propia relación.

Se trabajan los mecanismos de defensa como proyección en el otro de los propios miedos o la introyección o inclusión de características propias del otro en el propio self.

Siguiendo la perspectiva sistémica, la pareja se entiende como un sistema abierto en el que se dan un intercambio de normas, roles y relaciones. Partiendo de esta concepción de la pareja como un sistema, se considera que el cambio en uno de los miembros genera cambio en el sistema.

Se centra en la comunicación y la expresión explícita de necesidades por parte de cada miembro, a la vez que se trabaja con los roles fijados que pueden estar generando malestar por estar resultando disfuncionales.

Hablamos de psicoanálisis relacional para referirnos a otra forma de psicoterapia centrada en la relación. Desde esta perspectiva se considera que el mundo interior se forma a través de la internalización de lo que experimentamos con los demás, es decir, del mundo exterior.

Se le da la máxima importancia a la empatía: el terapeuta se sirve de la empatía por encima de todo para poder comprender de qué forma se relaciona su cliente con los demás. En terapia de pareja, trabajamos desde esta perspectiva para comprender cómo las formas de relacionarse de cada miembro de la pareja están contribuyendo al conflicto.

Los datos existentes acerca de la efectividad de la terapia de pareja indican que alrededor de un 70% de las parejas que acuden a terapia psicológica consideran que ésta ha generado una mejora en la satisfacción matrimonial.

Sin embargo, si se trata de casos en los que la terapia de pareja se ha tomado como una especie de último recurso antes de decidir separarse, la efectividad de este tipo de terapia decae debido a la excesiva acumulación de malestar durante meses e incluso años.

Habitualmente, es uno de los dos miembros de la pareja quien sugiere la posibilidad de acudir a terapia y el otro considera que es buena idea, mostrándose colaborativo. Sin embargo, la terapia de pareja fracasa con frecuencia en el supuesto en que uno de los interesados sugiere ir a terapia y obliga al otro a acudir en contra su voluntad.

Para el buen funcionamiento de la terapia, ambos miembros deben estar de acuerdo en acudir y participar activamente en las sesiones y tareas propuestas.

Otra situación que disminuye la efectividad de la terapia de pareja es cuando el problema es de uno de los dos miembros y no de la pareja como sistema. En casos de adicción, traumas no resueltos o problemas relacionales entre otras posibilidades, el trabajo primordialmente necesario es individual.

También puede darse la situación en que uno de los dos ya ha decidido separarse y recurre a la terapia como forma de anunciarlo en un ambiente contenido: si uno de los dos miembros no quiere reparar la relación, la terapia de pareja está destinada a fracasar.

Finalmente, cuando las parejas acuden a terapia tras un recorrido excesivamente largo de la problemática, el daño puede ser demasiado grande como para poder ser trabajado y reparado en terapia. Por ello, es conveniente plantearse la posibilidad de acudir a terapia de pareja ante los primeros signos de deterioro de la relación.

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