LA DECISION DE SER MADRE

Contexto actual: 

– Estudios e inicio mundo laboral: todos sabemos que, en la sociedad occidental actual,  la prórroga de la edad de estudios y la incorporación al mundo laboral por parte de la mujer ha  llevado a ésta a retrasar la edad en la que se planteará ser madre. Esto conlleva a aceptar cambios en la visión de lo que “es más adecuado” si se tiene en cuenta cada caso concreto; porque cada  persona es un mundo, con su propia idiosincrasia. 

– Elección de pareja: tampoco es de extrañar que hoy en día, tanto hombres como  mujeres, tengan varias experiencias de pareja a lo largo de su maduración hasta encontrar la  persona con la que decidirán tener y criar a sus hijos. Los miembros de la pareja deberán  ajustarse y adaptarse el uno al otro y entrar en un sistema de concesiones dónde se obtengan  las mejores condiciones posibles. 

– Emergencia sanitaria COVID 19: y si no era suficiente todo lo que rodea al mundo de la  paternidad / maternidad y su parentalidad, nos encontramos en una situación de crisis sanitaria,  en la que la incertidumbre pasa a ser parte de nuestras vidas en muchos aspectos (económico, de salud, laboral, etc.), llevando a generar un gran malestar emocional, con sintomatología ansiosa o depresiva (irritabilidad, labilidad emocional, inquietud, trastornos del sueño, cambios en la alimentación, llanto, tristeza, agresividad, entre otros). 

Es aquí dónde, se deberá valorar, en función de cómo afecte a nuestra calidad de vida diaria,  acudir a un profesional que nos ayude a gestionar todos estos cambios vividos de una forma  abrupta y para los que no nos habíamos preparado. Este paso ya es en sí un primer paso hacia el afrontamiento de cada situación. Si nos encontramos en una situación parecida, no debemos sentir vergüenza ni temor en expresarlo a quien creamos oportuno según  nuestro propio criterio. Buscar ayuda es un signo de madurez emocional. 

Cambio en la visión de la mujer como tal. 

Por lo tanto, en relación a lo expuesto en el apartado anterior, nos encontramos ante una mujer  de edad superior (antiguamente y todavía en algunos lugares del mundo, las niñas se preparan  para ser madres desde que tienen la regla y se acuerdan sus matrimonios). De hecho,  biológicamente, algunos ginecólogos ven la edad física ideal para tener hijos entre los 20 y los 30 años de edad). Si esta mujer llega a los 35 años, aparentemente ya inicia su recorrido con una  desventaja física; luego veremos que los niños de madres de más edad nacen sanos y sin dificultades, no hay que desesperarse por eso, es mejor tener claro cuando dar el paso y tomar  la decisión de la maternidad. 

Esta mujer, que aparte de alargar la edad de finalización de sus estudios, probablemente tenga  aspiraciones laborales que, por desgracia, todavía se verán coartadas por la maternidad. Así que  aquí aparecen muchos miedos e inseguridades respecto a tener la opción de ascender o mejorar  su situación laboral. 

CAMBIOS FÍSICOS EN LA MUJER

Es conveniente tener claro que el cuerpo de la mujer va a sufrir algunos cambios, que son  totalmente normales, y de los cuales algunos, como el temido aumento de peso, pueden remitir  si se controla la dieta durante el embarazo, entre otras pautas que darán el ginecólogo y/o la  comadrona. Veamos algunos de ellos: 

  • Hormonas (disminución fuerte de estrógenos) 
  • Cambio corporal (figura, peso, retención de líquidos) 
  • Consecuencias emocionales: estrés, debilidad, cansancio, miedos e inseguridades; más  sensibilidad ante cualquier acontecimiento, más apertura a los fantasmas del pasado,  aumento del juicio en las percepciones y su negativización o tremendismo, más fragilidad  y vulnerabilidad, etc. 

PREPARACION Y ADAPTACION DE LOS FUTUROS PADRES

Si se toma la decisión de ser padres, probablemente se empezarán a negociar una serie de  parámetros en función de las expectativas creadas al respecto. La diversidad de opiniones y las  diferencias entre ambos progenitores se deberán ir adaptando las unas a las otras y viceversa.  Contemplemos algunas de ellas: 

  • Preparando el hogar: ¿Dónde dormirá el bebé? ¿hasta cuándo? ¿y luego? ¿Qué tipo de  cuna? ¿hasta cuándo? ¿y luego? ¿Qué necesidades materiales y de espacio se tienen

que cubrir? ¿Qué juguetes? ¿Qué protecciones para salvaguardar su salud? ¿Protectores? ¿Dónde? 

Pero tranquilos, la mayoría de estos temas irán surgiendo poco a poco y se solventarán  fácilmente. No es necesario prever exactamente TODO lo que puede suceder antes de  que el bebé llegue a casa. Básicamente, porque esto se fundamenta en una creencia  irracional que podemos trabajar para evitar que nos angustie. 

  • Aceptación de la dependencia del bebé (física y psíquica). Lo que sí debemos tener claro  es que el bebé será una personita indefensa que va a necesitar nuestros cuidados y  atenciones durante un largo período de tiempo. Es decir, deberemos alimentarlo,  cuidarnos de su higiene, coordinarnos con su pediatra para el tema de vacunas y control  de sus posibles enfermedades, etc. Pero un aspecto totalmente fundamental será  prestarle cuidados emocionales que se instalarán en el bebé y que incidirán en la futura  estructura mental y emocional de éste en el futuro. A modo de ejemplo, y para verlo  más claramente, explicar que en un estudio científico, se estudiaron las reacciones de  unos monos bebé, dónde la variable era que se les ponía al alcance un aparato de hierro  con un biberón y otro de felpa -simulando una madre- sin alimento; éstos prefirieron  mayoritariamente el muñeco de felpa -que simboliza el cuerpo de una madre que  protege, que da cariño, que sustenta,…- Aquí aflora la importancia de nuestra presencia  en nuestros hijos en función de cada etapa en la que se encuentren. 
  • Coordinación de las tareas entre los padres y distribución de responsabilidades. Y he  aquí un tema que casi siempre acarrea conflictos. Nuestra recomendación es intentar  tener una comunicación asertiva, dónde seamos capaces de defender nuestros  intereses, expresándolos de una manera adecuada. No sufráis, esto también se entrena  y se aprende. 
  • Economía: uno de los grandes males de hoy en día que nos hacen estar más irascibles. ¿Cómo llegamos a final de mes con pañales, papillas, mediación, etc.? Quizás se tendrán  que tomar decisiones que nos afectarán directamente, y que, en algún momento  podrían hacernos sentir vulnerables, indefensos, con baja autoestima (pedir una baja  más larga para el cuidado de los hijos, quién lo haga renunciará a algunas cosas, pero ¿quién?, ¿por qué?, ¿porque es el que menos ingresos tiene? Y un sinfín de aspectos que se deberán abordar con mucho cariño para no perjudicar ni a la unidad familiar ni a  ninguno de sus componentes. 
  • Tiempo libre. A partir del inicio de este proyecto ilusionante, deberemos contar siempre  con nuestros pequeños. Deberemos gestionarlo de nuevo coordinadamente y teniendo  en cuenta a cada miembro de la familia. Hay trabajos en la relación pareja que favorecen  que los conflictos fluyan más fácilmente. 

Presentamos aquí algunos recursos para la prevención de la DPP vista en el cuadro definida más  adelante: 

– Estrategias educativas e informativas, grupos de apoyo y preparación al parto. 

– Psicoterapia centrada en la parentalidad en mujeres con riesgo de DPP. Terapias  interpersonales en postnatal.

EL PARTO 

  • Dudas, miedos e inseguridades, barreras. Todos son aspectos que suceden de forma  natural; lo único que deberemos hacer es aprender a gestionarlos de la manera adecuada relativizando algunos aspectos, viendo posibles alternativas igual de buenas y adecuadas  para cada caso. 

– miedo al dolor: recomendamos las técnicas de respiración y relajación. 

– miedo a la salud del recién nacido (malformaciones, etc.): anticiparse a los  acontecimientos negativos no nos ayudará en este proceso. Estos miedos son muy normales y  podemos reestructurar nuestros pensamientos para encontrar un modo más relajado de  experimentar este proceso y disfrutarlo más. 

– ansiedad: aquí recomendamos analizar cada caso en concreto, y en cada  situación poder recuperar los recursos necesarios para ello. 

– preocupación por la subida de la leche (ver alternativas) 

– preocupación por la conexión con el bebé: es un trabajo de fondo que se va  construyendo poco a poco, dónde lo primordial es que intentemos transmitir nuestra seguridad  y templanza, porque el bebé lo agradecerá y disminuirán sus llantos. Se puede trabajar en la  preparación al parto. 

Añadimos a continuación, añadimos una tabla de Nathalie Nanzer, que encontramos muy  clarificadora para entender las diferencias y las características de cada posible situación en  relación a los trastornos post parto. Es conveniente destacar que la incidencia importante la  encontramos en el Baby Blues, que ni tan sólo es considerado como enfermedad y tiene una  sintomatología leve y breve. Esta tabla nos permite valorar nuestra propia situación, para poder  actuar en consecuencia y para ahorrarnos la angustia excesiva en casos en los que sólo por el  hecho de conocer lo que nos sucede y cómo es su curso, nos hará remitir significativamente los  síntomas que nos puedan preocupar dada nuestra situación particular.

TRASTORNOS POST PARTO
BABY BLUES  DEPRESION POST PARTO  PSICOSIS POST PARTO
Tipo de trastorno Trastorno ligero que no se  considera enfermedad Enfermedad de intensidad variable  Enfermedad grave
Particularidades Fuerte emotividad, humor lábil,  sólo dura algunos días Síntomas depresivos persistentes  durante más de dos semanas Confusión, discurso y  

comportamiento extraños, ideas  delirantes

Frecuencia  50%  13%  0,1 a 0,3%
Momento inicio Entre el 2º y el 5º día después del  parto Variable durante el año siguiente al  parto.Momento álgido los tres 1º  meses En las dos semanas siguientes al  parto
Duración  Corta: máximo una semana  De algunas semanas a varios años  De algunas semanas a varios meses
Necesidad de asistencia No. Reposo y actitud contenedora  del entorno son suficientes Sí. Si no, hay riesgo de cronicidad. A veces, remisión espontánea. Sí, de forma urgente. Riesgo de  suicidio o de infanticidio.  

Hospitalización.

Tabla de Natalie Nanger
  • Afectación del padre. Consecuencias y riesgos. No perdamos de vista al gran olvidado  generalmente de esta maravillosa etapa: el padre. Él no tiene cambios físicos, pero sí  puede desarrollar muchos de los miedos anteriormente comentados. Se puede  aprovechar para que la pareja haga un trabajo conjunto de preparación al parto y de  adquisición de herramientas para llevar más cómodamente cualquier tipo de ansiedad  y miedo. Suelen ser muy gratificantes para ambos miembros y recordadas con cariño  estas actividades conjuntas. 
  • Síntomas frecuentes a los que deberemos estar atentos y que podremos atacar de  múltiples maneras: 

– Sentimiento de soledad 

– Sentimiento de ser mala madre e incapaz, culpabilidad, vergüenza, autorreproches – Ansiedad, irritabilidad 

– Fatiga, agotamiento 

– Pérdida de energía, motivación, interés o placer 

– Falta de interés por el bebé, poco placer en su cuidado 

– Dificultad en conciliar el sueño o en volverse a dormir 

– Cambios de apetito o de peso 

– Tristeza, humor depresivo 

– Ideas recurrentes de muerte o suicidio 

– Sentimientos negativos hacia el bebé 

– Temor de hacer daño al bebé 

Ver los indicadores de la DPP en la relación (Nathalie Nanger).  

Cf. Escala Edimburgo para la DPP. 

LAS PRIMERAS SEMANAS 

Pero no todo acaba en el parto, nos encontramos ante una serie de momentos en los que  actuaremos apoyados por todo lo aprendido anteriormente. Veamos algunos: 

  • En el hospital: recuperación física y primeros contactos con el bebé, subida de la leche. Miedos y ansiedades. Ideas preconcebidas. 
  • En casa: acogida y adaptación. Inseguridades. Rutinas. Estrés y cansancio. 
  • Cuidados básicos del bebé: cordón umbilical, primer baño, alimentación (¿leche  materna o biberón?), introducción alimentos. Dudas. Importancia del pediatra.
  • Posibles complicaciones de salud: enfermedades del bebé (fiebre, etc.), de la madre (DPP u otros). Contención preocupaciones. 

A PARTIR DEL PRIMER AÑO 

A partir de aquí, los principales miedos, normalmente ya han pasado. Ahora quizás surgirán las  expectativas creadas que aconsejamos que abordemos de una manera realista y teniendo en cuenta que cada niño es un mundo, y que lo bueno y lo malo es relativo y subjetivo. Viviremos  más felices si nos esforzamos en este punto, conviviendo con la tolerancia y no proyectando nuestros ideales a nuestros hijos sin tenerles en cuenta a ellos. Hagámonos la pregunta qué espero de este punto y reflexionemos sobre ella; a lo mejor cambia nuestra perspectiva. Veamos  algunos ejemplos: 

  • El bebé camina. Acompañamiento. Juicios e ideas preconcebidas. Aceptación situación  personal. 
  • El bebé habla. Acompañamiento. Juicios e ideas preconcebidas. Aceptación situación  personal. 
  • Interacción y juego. Acompañamiento. Juicios e ideas preconcebidas. Aceptación  situación personal. Miedos. 

– en casa 

– en la guardería 

– en el parque 

¿AMPLIAR LA FAMILIA? 

  • Análisis de la experiencia personal. Adaptación de todos los miembros de la unidad  familiar. Valoración situación actual. 
  • Preparación del bebé/niño para compartir a sus progenitores. Concienciación de la  dedicación y del tiempo disponible. Miedos 

CONCLUSIONES 

  • La maternidad es una decisión importante de cualquier mujer, que no debe ser tomada  a la ligera. 
  • La mitad de las depresiones menores pueden ser consideradas como dificultades de  adaptación en la transición a la parentalidad y desaparecen espontáneamente en uno o  dos meses. 
  • Existen estrategias de prevención para ello y el mero hecho de su conocimiento y su  contenido hacer remitir los riesgos. 
  • Afrontar esta etapa con serenidad y alegría, con atención plena favorece una  experiencia positiva.

BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA 

  • El nacimiento de una madre. Cómo la experiencia de la maternidad te cambia para  siempre. Daniel N. Stern, Nadia Bruschweiler – Stern, Alison Freeland. Editorial Paidós. 
  • La depresión postparto. Salir del silencio. Nathalie Nanzer. Editorial Octaedro. 
  • El quehacer de los padres. De la doble escucha a la construcción de enlaces. Ana Mª  Caellas, Susana Kahaene, Iluminada Sánchez. HG Editores. 
  • Bebés. Experiencias desde un vértice psicoanalítico. Donald Meltzer y Catharine Mack Smith. Grafein Ediciones. 

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