El cannabis es la sustancia psicoactiva ilegal más consumida en el mundo. Se obtiene de la planta Cannabis Sativa y su principal psicoactivo es el delta-9-tetrahídro cannabinol (THC), la cual, es la responsable de la mayor parte de los efectos. Esta sustancia se encuentra en la resina que producen las plantas y hojas. Estos preparados se consumen fumados en un cigarrillo (porro, canuto…) y con menos frecuencia en mini pipas o se ingiere directamente.

En el contexto actual el consumo de cannabis principalmente es recreativo. No obstante, durante los últimos 10 años ha las cifras de prevalencia siguen siendo muy elevadas, en España se ha duplicado el consumo. Además, el consumo de cannabis va muy unido al consumo de tabaco y alcohol. El haber probado ambas sustancias facilita consumir cannabis y, los que tienen dependencia o mayor consumo, se les aumenta la probabilidad de consumir otras drogas, como la cocaína.

¿Cuál es el motivo por el cual habido un aumento de casos?

 No se sabe el motivo exacto pero la percepción que tienen los adolescentes de los riesgos del consumo de cannabis ha ido disminuyendo durante los últimos años, posiblemente a consecuencia del debate sobre la legalización o flexibilización de las restricciones de consumo. También existen factores importantes que propician el consumo de cannabis.

  • El nuevo fenómeno de la vida de ocio
  • Su gran disponibilidad, accesibilidad y bajo coste
  • Su asociación al consumo de alcohol y tabaco
  • La tolerancia social ante su consumo
  • La promoción de su consumo por ciertas personas, sectores, asociaciones o empresas, y los valores ligados al hedonismo

¿Cuáles son los efectos del cannabis?

 Los efectos del cannabis pueden dividirse en dos fases: la primera es caracterizada por la estimulación, a la que sigue la segunda fase de relajación y sedación.

Los efectos positivos más característicos del cannabis:

  • Sensación de bienestar
  • Relajación
  • Euforia
  • Adormecimiento y elevación de la actividad sexual
  • Letargo

Los efectos negativos del cannabis:

  • Reacciones paranoides
  • Arritmias
  • Crisis agudas de ansiedad
  • Sensación de cansancio
  • Ausencia de motivación
  • Falta de energía
  • Problemas de atención y memoria

¿Cuál es la prevalencia del consumo de Cannabis?

  • Los datos recogidos en 2018, muestran que más de 11.8 millones de personas informaron haber consumido marihuana en el último año.
  • El consumo es más prevalente en hombres que en mujeres.
  • El consumo esta generalizo entre adolescentes y adultos jóvenes. Los datos indican que alrededor de la mitad de usuarios se inicia antes de la mayoría de edad.

Existen factores de riesgo por el cual una adolescente puede ser más vulnerable a los efectos del cannabis.

Cabe señalar que no todos los individuos están en el mismo riesgo de iniciar desarrollar dependencia. Se da por una combinación de factores que incrementan la vulnerabilidad y una ausencia de factores que protegen al individuo.

Los factores que aumentan la vulnerabilidad pueden ser:

  • Biológicos, y, se relaciona con la sensibilidad de los efectos de la droga.
  • Factores genéticos, que marcan la predisposición de la persona a desarrollar dependencia
  • Factores ambientales, que incluyen, la exposición a drogas, experiencias en la infancia, especialmente cuando se ha sido victima de violencia.

Existen factores de riesgo comunes a todas las drogas y específicos para el cannabis:

  • Aislamiento social
  • Baja autoestima
  • Baja asertividad
  • Deficiente manejo de conflictos interpersonales
  • Ausencia de actitudes psicosociales
  • Baja capacidad para afrontar situaciones adversas

En el contexto familiar existe una relación significativa entre el consumo de sustancias en los jóvenes y las conductas antisociales en miembros del sistema familiar. También se ha observado una actitud tolerante ante el consumo por parte del sistema, y/o un clima familiar de conflicto o de violencia y maltrato, incluyendo el abuso sexual.

En el ámbito escolar se describen factores como: bajo rendimiento académico, ausentismo, expulsión o el abandono de la escuela, desinterés por el estudio y por las actividades escolares.

 ¿Es posible que el consumo habitual de cannabis produzca adicción?

El consumo habitual de cannabis puede producir adicción dado que, esta sustancia al igual que otras drogas, actúa sobre el sistema de gratificación y recompensa cerebral, a través de la liberación de dopamina. La adicción aparece entre el 7 y el 10 % de las personas que lo han probado y en 1 de cada 3 de los que lo consumen continuadamente.

El nivel de riesgo adictivo depende de cuatro factores: predisposición genética, el estilo de vida, frecuencia de uso y la edad en que comienza el consumo frecuente de marihuana. El uso regular de cannabis puede provocar una tolerancia moderada, es decir, los efectos se ven disminuidos con el tiempo y se necesita una mayor cantidad para obtener el mismo efecto.

Respecto a la dependencia, esta puede ser psíquica lo que supone dificultad para limitar o reducir el consumo, debido a un fuerte deseo de continuar consumiendo la droga o física en la que el cuerpo se ha habituado a funcionar bajo los efectos del consumo, en este caso puede producirse un síndrome de abstinencia no grave, al detener el consumo de la sustancia caracterizado por:

  • Irritabilidad
  • Insomnio
  • Ansiedad
  • Náuseas y vómitos
  • Sudoración y alucinaciones

Existen algunos signos de alarma que pueden hacer pensar que una persona sufre de un trastorno por dependencia al cannabis:

  • Cambio brusco en el cuidado y aseo personal.
  • Trastornos del sueño con insomnio y/o pesadillas y temblores.
  • Pérdida de peso o apetito excesivo.
  • Disminución del rendimiento escolar o abandono de los estudios.
  • Aislamiento físico, tendencia a aislarse en su habitación.
  • Disminución de la comunicación verbal y afectiva.
  • Empobrecimiento del vocabulario.
  • Abandono de aficiones e intereses.
  • Cambios bruscos de humor.
  • Pérdida de responsabilidad.

¿Qué riesgos y consecuencias tiene el consumo de cannabis?

 Según el Plan Nacional sobre Drogas el consumo habitual provoca una serie de daños orgánicos y psicológicos:

  • El hecho de fumarse sin filtro, aspirando profundamente el humo, reteniéndolo en los pulmones y apurándolo hasta el final, favorece enfermedades como:
    • Bronquitis crónica
    • Cáncer pulmonar
    • Su efecto broncodilatador potencia la absorción de sustancias tóxicas.
  • Altera el sistema cardio-circulatorio, provocando taquicardia, por lo que las personas con hipertensión o insuficiencia cardiaca pueden sufrir un empeoramiento de su sintomatología.
  • Aumento de la incidencia de depresiones y psicosis por el consumo crónico de esta sustancia.

El impacto psicológico del consumo de cannabis tiene una especial relevancia, dado que quienes principalmente consumen son los jóvenes, y tienen múltiples efectos:

  • Disminuye las funciones de atención, concentración, abstracción y memoria, obstaculizando, por tanto, el aprendizaje.
  • Puede causar reacciones agudas de ansiedad y, en personas con predisposición a padecer trastornos mentales, puede provocar la aparición de estos trastornos o agravar los que ya se predisponen.

Efectos a largo plazo:

  • Problemas de memoria y aprendizaje.
  • Peores resultados académicos.
  • Abandono prematuro de los estudios.
  • Dependencia (7-10 % de los que lo prueban).
  • Trastornos emocionales, como la ansiedad y la depresión, y de la personalidad.
  • Enfermedades bronco-pulmonares y determinados tipos de cáncer.
  • Trastornos del ritmo cardiaco, como las arritmias.
  • Psicosis y esquizofrenia, especialmente en individuos predispuestos.

¿En qué situaciones el consumo de cannabis implica un mayor riesgo?

  • Adolescencia
  • El cannabis provoca cambios neurobiológicos y más durante el periodo de maduración cerebral.
  • El inicio temprano de consumo se asocia a la aparición de trastornos mentales en la edad adulta (ansiedad, depresión, psicosis).
  • También se asocia con un mayor consumo de drogas en un futuro.
  • Problemas de rendimiento escolar y abandono de los estudios.
  • Conducción de vehículos
  • Dificultades en la ejecución de tareas que exigen coordinación y atención.
  • La combinación con alcohol aumenta el riesgo de sufrir un accidente en un 50%.
  • Embarazo y lactancia
  • Puede perjudicar el desarrollo del feto,
  • Aumentar el riesgo de bajo peso al nacer y producir alteración en las funciones mentales del niño.
  • Se relaciona con la aparición del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.
  • Estudio y aprendizaje
    • Dificultades el aprendizaje y las tareas que requieren concentración.
  • Enfermedades previas o actuales
    • Aquellos que tienen problemas psiquiátricos, respiratorios, cardiovasculares o alérgicos son especialmente vulnerables a las consecuencias negativas del consumo de cannabis.

¿El consumo de cannabis puede facilitar la aparición de otros trastornos mentales?

 El consumo de cannabis facilita la aparición de la esquizofrenia, así como aumenta la posibilidad de parecer ansiedad y depresión. Cuanto más temprano es el consumo de cannabis mayor es el riesgo de padecer estos trastornos. El porcentaje de consumidores de cannabis que pueda desarrollar esquizofrenia es reducido, pero hay que tener en cuenta que al ser tantos consumidores el resultado es significativo. Particularmente para aquellos que tienen esquizofrenia van a ser enfermos crónicos para toda la vida.

Prevención

Los programas deben mejorar la protección y revertir o reducir los riesgos:

  • A nivel familiar:
  • Ayudar a los hijos a fomentar su autoestima, su autonomía y su responsabilidad. Hay que enseñarles a saber decir que no, trabajar la tolerancia a la frustración, la inmediatez, a aceptar las negativas.
  • Preguntarles qué saben sobre el cánnabis y detectar errores.
  • A nivel escolar:
  • Desmitificar el uso beneficioso del cánnabis y romper con los mitos: circula la leyenda urbana por la que se cree que el tabaco es más dañino que el cánnabis. Explicarles que, a pesar de existir unos efectos sedantes, a la larga puede causar ansiedad. Asimismo, dar información sobre los verdaderos beneficios de algunos cannabinoides recetados de forma regulada.
  • Al venderse de forma ilegal puede causar varias consecuencias negativas: el producto puede estar adulterado con sustancias nocivas, puede acarrear medidas judiciales, entre otras. –  Mantener un clima de confianza con nuestros hijos, facilitar la comunicación, hablar cuando sea necesario del consumo de sustancias.
  • Crear dudas para que reflexionen y sean críticos.

 Para el abordaje del tratamiento de adicción al cannabis

  • Manejo de herramientas de evaluación, y de la destreza para el desarrollo de programas de intervención motivacional breve.
  • Uso de programas tanto preventivos como terapéuticos, de corta duración y de brevedad de seguimiento, que tienen un objetivo educativo, y de disminución, retraso e incluso abstinencia del consumo de cannabis se basan en los principios de la entrevista motivacional buscando la percepción por parte del sujeto de responsabilidad y autoeficacia.
  • La deshabituación se realiza a través de terapias individuales y/o de grupo, generalmente de corte cognitivo-conductual, y terapia emocional sin olvidar la rehabilitación neuropsicológica cuando es precisa.
  • El asesoramiento a las familias y la intervención de éstas en el proceso ha de ser paulatino y continuado. Se debe escuchar a los progenitores y ofrecerles un asesoramiento dirigido a desdramatizar y contextualizar el consumo.
  • No existe un tratamiento farmacológico específico para la desintoxicación del cannabis. Se puede utilizar entre 1-2 semanas benzodiacepinas a dosis bajas, gabapentina y otros fármacos que ayuda a controlar la ansiedad o alteraciones del sueño.

En el Centro de Psicología Canvis de Barcelona, te ayudara a recuperar tu bienestar físico y emocional, y, a ofrecerte herramientas y recursos que te ayuden a detectar los signos de alarma y saber como abordar la situación, en el caso que sea una situación personal o familiar/social.

Además, nuestro equipo de psicólogos y psicólogas, te ayuda a detectar aquellos aspectos que te pueden estar generando malestar, así como trabajarlos y reducirlos, a través de un tratamiento personalizado y dirigido a cada persona en concreto.