Diversidad familiar: todas distintas, todas familia

Actualmente, la sociedad está evolucionando hacia una presencia cada vez mayor de familias que se distancian del concepto clásico de la familia tradicional nuclear, formada por padre y madre heterosexuales con hijos biológicos.

No existe un único tipo de familia. Las familias del siglo XXI son estructuralmente muy diversas; podemos encontrar familias monoparentales, reconstituidas, numerosas, sin hijos, interraciales, adoptivas… La lista y el concepto de familia cada vez es más amplio e inclusivo.

En este artículo, sin embargo, hablaremos de la familia homoparental, es decir, una familia formada por una pareja de hombres o mujeres que se convierten en padres y/o madres de uno o más hijos. Aunque no es un tipo nuevo de familia, su presencia en la sociedad ha aumentado significativamente en los últimos años gracias al creciente reconocimiento legal del matrimonio homosexual en múltiples países.

“Cuando las familias son fuertes y estables, también lo son los niños que muestran mayores niveles de bienestar y resultados más positivos.” >> Iain Duncan Smith

Legalización del matrimonio homosexual

Las parejas homosexuales históricamente han tenido que enfrentarse a prejuicios y polémicos debates sociales sobre su capacidad y legitimidad para formar familias. Teniendo en cuenta que la homosexualidad no dejó de ser considerada una enfermedad por la OMS hasta 1990, no es difícil imaginar los obstáculos que la sociedad ha impuesto a estas parejas.

En el año 2004 hubo una gran polémica a raíz de la posibilidad de que las parejas homosexuales pudieran acceder a la adopción, generando opiniones de todo tipo presentes en los medios de comunicación.

Había expertos, incluso desde la psicología, que afirmaban (más desde la convicción personal que desde la evidencia empírica) que los hijos de parejas homosexuales se desarrollaban peor que los hijos de parejas heterosexuales. Aunque la polémica surgió a raíz de la adopción, esta solo era una vía más para acceder  a la paternidad y, desde luego, no es la mayoritaria en parejas homosexuales.

En el marco de este dilatado debate, el gobierno legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en el año 2005, convirtiéndose en el tercer estado en el mundo en hacerlo. Esta legalización no estuvo exenta de polémica, ni tampoco la formación de familias homoparentales.

Sin embargo, este debate internacional desembocó en una proliferación de estudios que pretendían averiguar si, efectivamente, los hijos de parejas homosexuales presentaban más dificultades que los de parejas heterosexuales.

Mitos y prejuicios perjudiciales sobre la homoparentalidad

Aún hoy, una familia homoparental se enfrentan a múltiples prejuicios sociales como:

  • Los hijos de padres y madres homosexuales sufrirán trastornos de la identidad sexual
  • La probabilidad de que estos niños sean homosexuales será mayor que en hijos de heterosexuales
  • Tendrán dificultades en las relaciones sociales
  • Estos niños serán estigmatizados, molestados o victimizados
  • Estarán aislados y se relacionarán sólo con adultos gays o lesbianas
  • Los hijos de una familia homoparental tendrán dificultades en su autoestima
  • Serán más vulnerables a los trastornos de conducta
  • Serán niños con mayor vulnerabilidad a la enfermedad mental

No existe evidencia científica que pruebe que estos prejuicios sean ciertos, al contrario, se han obtenido resultados que prueban su falsedad y, hasta la fecha, ningún estudio ha podido rebatir tales resultados. Así pues, contrariamente a las posturas más tradicionalistas, los datos muestran que no existen diferencias significativas entre los hijos provenientes de familias homoparentales y heteroparentales.

“Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.” » Albert Einstein

De acuerdo con las investigaciones realizadas sobre el tema, los hijos de una familia homoparental no difieren de los hijos de parejas heterosexuales en:

  • Orientación sexual
  • Identidad de género
  • Autoestima
  • Prevalencia de ansiedad
  • Depresión
  • Problemas de comportamiento
  • Hiperactividad
  • Insociabilidad
  • Dificultades emocionales y de conducta
  • Desempeño social
  • Necesidad de apoyo psicológico

“Cualquiera que haya destruido un prejuicio, un solo prejuicio, es un bienhechor de la humanidad.”  » Nicolas Chamfort

Además, los hijos de parejas homoafectivas presentan una mayor aceptación de la diversidad sexual y una mayor flexibilidad en sus roles de género (que no debe confundirse con su identidad de género). Por lo tanto, las investigaciones afirman que la estructura familiar no es causante de diferencias significativas en el desarrollo psicológico de los niños.

Lo que realmente importa y afecta es la calidad de la vida familiar y no la forma que tenga la familia. La orientación sexual de los padres, el número de progenitores, la vinculación biológica o no, son factores que crean poca diferencia en el desarrollo de los hijos. Lo crucial es la armonía y el respeto, el cuidado, amor, comunicación y las sanas expresiones de amor entre los miembros de la familia.

¿Cómo formar una familia homoparental?

Querer formar una familia es un deseo natural y una etapa evidente en la vida de muchas parejas homoafectivas. El proceso de formar una familia en el caso de las parejas homosexuales pasa por diversas vías.

Tanto las parejas de hombres como las de mujeres pueden optar por la adopción nacional, siempre y cuando estén casados o sean pareja de hecho. Si hablamos en cambio de maternidad y paternidad biológica, existen diferencias entre hombres y mujeres para acceder a ella.

Las parejas de mujeres con una relación homoafectiva pueden acceder a la maternidad biológica