Alzheimer: definición, causas, síntomas y tratamiento de ésta demencia

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Alzheimer: definición, causas, síntomas y tratamiento de ésta demencia

La Enfermedad de Alzheimer es un tipo de demencia que afecta a un elevado porcentaje de la población occidental mayor de 65 años. Su orígen biológico hace que en ocasiones no se tengan en cuenta las repercusiones a nivel psicológico y emocional que se derivan de esta enfermedad, tanto para los afectados como para sus cuidadores.

¿Qué es la Demencia?

La demencia es un síndrome causado por un trastorno cerebral en el cual existe una alteración de las funciones corticales superiores, tales como la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. El debilitamiento de estas funciones cognitivas es progresivo y generalmente crónico y se acompaña por un deterioro en el control emocional, la conducta social y la motivación del la persona enferma.

Su incidencia y su prevalencia se incrementan con el envejecimiento advirtiéndose sus inicios hacia los 65 años. De esta manera, la manifestación de la enfermedad se dicotomiza en formas de inicio precoz, (antes de esta edad) y en formas de inicio tardía (después de los 65 años). Los casos aumentan exponencialmente a partir de los 80 años y el promedio de vida estimado para estos pacientes es de 10 años desde el inicio de la sintomatología.

Lamentablemente, el curso de esta enfermedad es irreversible, aún así, existen técnicas de entrenamiento y estimulación de las funciones cognitivas, que ralentizan el proceso deteriorativo y que, combinadas con técnicas terapéuticas que den apoyo psicológico y emocional a los enfermos y a sus cuidadores, mejorarán la calidad de vida  de pacientes y familiares notablemente.

Principales tipos de Demencias

Entre los diferentes tipos de enfermedades demenciales, describiremos brevemente las más prevalentes a continuación:

  • Enfermedad de Alzheimer:

El Alzheimer es la más común de las demencias, afecta principalmente y desde sus inicios a la memoria. Progresivamente se ven afectadas otras funciones cognitivas, como la habilidad del lenguaje, la habilidad psicomotriz y la función ejecutiva.

De entre los tipos de enfermedades demenciales, la Enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de trastorno orgánico en el mundo occidental constituyendo un porcentaje muy elevado entre la población anciana. Por este motivo, el equipo de psicólogos del centro de psicología Canvis de Barcelona creemos relevante participar en la concienciación y el cuidado de enfermos así como a los cuidadores principales, los cuales pueden ser muy beneficiados por un tratamiento terapéutico adecuado.

  • Demencia en la Enfermedad de Parkinson:

El Parkinson ncluye síntomas iniciales como las tiemblas, la rigidez, la movilidad lenta y la afectación del equilibrio que, a medida que progresa la enfermedad, afecta a las funciones cognitivas como la memoria.

  • Demencia por cuerpos de Lewy:

La demencia por cuerpos de Lewy se caracteriza por una sintomatología que incluye alucinaciones, delirios, problemas psicomotrices y afectación general de las habilidades cognitivas.

  • Trastornos cerebrovasculares:

Los trastornos cerebrovasculares son, de forma general, el resultado de un derrame cerebral que ha dejado un daño irreversible en una área cerebral concreta. Este tipo de demencia aparece repentinamente y sus síntomas dependen del área que se haya visto afectada. De manera general, la memoria y las funciones ejecutivas aparecen dañadas.

La Enfermedad de Alzheimer y su evolución histórica

La Enfermedad de Alzheimer fue descubierta y descrita en 1906 por Alois Alzheimer, quien presentó la primera observación anatómico-clínica de una mujer de 51 años que murió después de presentar demencia. La característica que diferenciaba la enfermedad de la paciente con las denominadas entonces “demencias seniles”, eran los recurrentes fallos de memoria reciente. En el estudio del cerebro después de su muerte, se descubrió la existencia de unas lesiones en forma de conglomerados en el interior de las células del neo-córtex a los que llamó degeneración neuro-fibrilar. Éstas, coexistían con las placas extra-neuronales descritas anteriormente por Blocp y Marinesco en 1892.

Emile Kraepelin, psiquiatra compañero del Dr. Alzheimer, señaló que la atrofia cerebral macroscópica y la muerte neuronal era la clínica característica de la demencia senil y postuló que el comienzo habitual de la afectación era mayoritariamente entre los 65 y los 75 años. Dicho autor, halló que los cambios neuronales producidos por las enfermedades demenciales originaban graves síntomas de enfermedad cerebral orgánica. En 1910, denominó este trastorno como “Enfermedad de Alzheimer”, en honor a su compañero y descubridor. Poco antes ya se había establecido que las placas neuríticas y los ovillos neurofibrilares eran la causa principal de alzheimer.

Actualmente, la enfermedad es caracterizada clínicamente por el daño progresivo que causa en las funciones cognoscitivas, cuyo proceso lleva inevitablemente a la demencia. Cursa con sintomatología patológica crónica, afectando generalmente a dos o más funciones cerebrales, como la memoria, el lenguaje, el pensamiento y/o la conducta. En este sentido, la persona afectada experimenta un deterioro cognitivo múltiple quedando incapacitada de manera progresiva y hasta su muerte.

La enfermedad pasa de manera general por fases que van desde la fase leve, la moderada y la grave, no obstante, el progreso de cada paciente a lo largo de la enfermedad es diferente tanto en sintomatología como en velocidad. Los pacientes pueden presentar declives repentinos,  aun estando en fase leve, o por lo contrario permanecer estables en su sintomatología por largos períodos de tiempo. En este sentido, no existe una evolución completamente predecible.

¿Cuales son los síntomas del Alzheimer?

El cuadro clínico del alzheimer se caracteriza por síntomas precoces que suelen pasar inadvertidos, con un inicio insidioso y que progresa lentamente.

Las manifestaciones clínicas son plurales, debido a que el proceso de neuro-degeneración afecta a diferentes áreas del cerebro y en diferentes grados. No obstante, algunos síntomas son característicos de todos los pacientes:

  • Apatía:  Se observa al inicio un cambio en la personalidad del paciente, que suele mostrarse apático y muestra signos evidentes de tristeza.
  • Pérdida abrupta de la memoria reciente: Los pacientes olvidan hechos recientes, como ¿qué he desayunado hoy?, ¿He comido ya?, ¿He llamado a mis nietos? y son incapaces de almacenar nueva información.
  • Pérdida paulatina de la memoria a largo plazo: que se mantiene en los estadios iniciales de la enfermedad, aunque es habitual que se sitúen los hechos lejanos de manera incorrecta en espacio y tiempo. Con el progreso de la enfermedad, los enfermos van perdiendo las memorias relativas a su biografía personal quedando intactas solamente aquellas que han supuesto una elevada carga emocional, como la pérdida de un ser querido, un accidente, aquel primer beso o el día de bodas.
  • Afasias: o alteraciones del lenguaje que dificultan la comprensión y la emisión de las palabras correctas para nominar objetos, explicar los hechos y comprender significados complejos.
  • Agnosia: que es la incapacidad de reconocimiento de objetos o familiares y amigos que se da sobre todo en fases muy avanzadas.
  • Apraxia: en el nivel psicomotriz, son características las apraxias observándose en estos pacientes una pérdida paulatina de la capacidad de realizar movimientos coordinados y de la motricidad fina.
  • Alteraciones visuo-espaciales: estos pacientes ven alterada su percepción del espacio desde el inicio de la enfermedad.
  • Desubicación en espacio y tiempo: como consecuencia de las alteraciones cognitivas, los pacientes tienen dificultades en términos de tiempo y espacio. Podemos reconocer esta alteración preguntando ¿Qué día es hoy? ¿En qué mes estamos? ¿De qué año?.

Todas las alteraciones cognitivas se acompañan de alteraciones conductuales que evolucionan según la fase de la enfermedad y la variabilidad sintomática que se presente.

En las primeras etapas de la enfermedad, los pacientes guardan una apariencia y un contacto social adecuados. Sin embargo, en las fases más avanzadas el deterioro conductual es evidente. Es normal en estos pacientes que reaccionen de manera agresiva sin motivo que cause la conducta o que realicen actividades estereotipadas, por ejemplo.

Desafortunadamente, actualmente sigue siendo muy difícil controlar los síntomas conductuales que presentan estos pacientes siendo muy común desde el incicio de la demencia, que el paciente presente un estado depresivo y de consciencia hacia la enfermedad.

No obstante, varios estudios han demostrado que el estado anímico del paciente y su calidad de vida fluctúa en relación con el entorno en el que se encuentra. Por lo tanto, psicólogos y neuropsicólogos sugieren que es de máxima importancia el cuidado y la reducción de los estímulos ambientales, así como el establecimiento de unas rutinas fijas y la adaptación de las viviendas y espacios habituales, con tal de facilitar el recuerdo, optimizar la vista, el oído y evitar la desorientación y las caídas.

Teniendo esto en cuenta y en combinación con un tratamiento terapéutico, se logra minimizar la frustración que les provocan los olvidos, la baja autoestima y la desmotivación.

¿Cuales son los factores de riesgo para el desarrollo del Alzheimer?

Las causas y factores de riesgo que influyen en el desarrollo del alzheimer son de tipo bio-psico-social.

Mientras que las causas de la enfermedad siguen estando poco claras, gran parte de los estudios enfocados en los factores de riesgo de la EA se centran en los factores biológicos de la enfermedad, dado que el factor genético es determinante para el desarrollo de la enfermedad.

Los factores de riesgo no genéticos son:

  • La edad: es el factor no genético principal que predispone a los pacientes a padecer una enfermedad demencial.
  • Una historia familiar de EA que actúa como antecedente de aumento del riesgo.
  • El género: existe una mayor prevalencia en mujeres que en hombres.
  • Antecedentes familiares de enfermedad vascular cerebral.

Numerosas investigaciones indican que las situaciones de estrés prolongado sufridas en algún momento del ciclo vital podrían actuar como factor de riesgo para el posterior desarrollo de una enfermedad demencial. Otras investigaciones ponen el énfasis en el análisis del factor emocional, como factor de riesgo predisponente. En este sentido, algunos autores afirman que los estímulos emocionales actúan como agentes más estresores que los propios estímulos ambientales.

En el ámbito de la psicología y la psiquiatría, entendemos que el estrés provoca una movilización fisiológica determinante para el posterior desarrollo de algunas enfermedades, entre ellas, las degenerativas. Asimismo, diversos estudios psicológicos han confirmado la correlación entre la depresión premórbida con el alzheimer.

No hay que olvidar que los acontecimientos vitales afectan a cada individuo de manera diferente en función de sus habilidades de afrontamiento y su capacidad estresante. Es por ello que con tal de determinar con exactitud qué tipo de situaciones pueden influir en el desarrollo futuro de alzheimer sería necesario el análisis de la estructura psíquica del individuo para conocer su predisposición, actitud personal y capacidades de afrontamiento ante los eventos vitales.

Tratamiento para las demencias

En la actualidad existe un consenso generalizado en que el tratamiento integral del Alzheimer cuenta con dos componentes: el farmacológico y el terapéutico (o no farmacológico). El tratamiento farmacológico, aunque necesario, tan sólo repercute en los síntomas del paciente, sin ralentizar el proceso degenerativo. Es por lo tanto en el tratamiento terapéutico donde estos pacientes econtrarán herramientas para el abordaje de las emociones que afloran en este difícil proceso.

La dificultad del tratamiento de las demencias radica en la complejidad de este grupo de enfermedades que requieren de una intervención multidisciplinar, centrada en:

La Estimulación Cognitiva: es fundamental en la mejora de la calidad de vida a lo largo del proceso de la enfermedad. Cuando los psicólogos tratamos con enfermos en fase leve o moderada, la estimulación cognitiva logra que el paciente tome conciencia de la enfermedad que padece y de su proceso. Por lo tanto, el objetivo principal de las sesiones es entrenar la memoria para preservar el mayor tiempo posible las funciones cognitivas y ralentizar con ello el proceso de degeneración cognitiva. Esta técnica mejorará la autoestima, el autoconcepto y el estado anímico del paciente.

Terapia ocupacional: engloba una serie de actividades de caracter físico, social y cognitivo que favorecen el mantenimiento de las funciones cognitivas. En barcelona existen centros de día, hospitales y espacios sociales donde profesionales de la psicología, del ámbito social y fisioterapeutas, llevan a cabo este tipo de tratamiento que incluye:

  • Gimnasia adaptada a las limitaciones físicas.
  • Estimulación cognitiva mediante ejercicios de memoria y ubicación temporo-espacial.
  • Actividades sociales.
  • Musicoterapia.

Adaptación del entorno: no sólo en los espacios de terapia sino en la vida familiar. La vivienda del paciente debe estar adaptada y pensada para evitar la confusión y los olvidos, reducir la ansiedad, mejorar la calidad del sueño y evitar caídas. Te damos algunos consejos para ello:

  • Poner carteles alrededor de la vivienda que recuerden la ubicación de objetos importantes y utilizados frecuentemente por el paciente.
  • Elaborar un horario que estipule las actividades diarias y señale los eventos importantes.
  • Adaptar la vivienda con tal de que sea fácil el paseo y reforzar aquellas zonas que lo necesiten con barandillas.
  • Evitar objetos decorativos o innecesarios que dificulten el paso, ya que pueden provocar caídas.

Para el tratamiento de pacientes y familiares, la Fudación Catalunya-La Pedrera de Barcelona, ha puesto en marcha desde hace algunos años el proyecto REMS, cuya finalidad es el tratamiento integral de los enfermos y el apoyo a familiares. El Hospital Universitari de Bellvitge de Barcelona dispone también de una unidad de cuidado de las demencias, entre otras organizaciones ubicadas en la ciudad.

Como nota positiva, queremos resaltar que algunos estudios realizados en el ámbito de la psicología, han constatado que los afectados de Alzheimer en fase leve o moderada conservan, aunque con limitaciones, la capacidad de aprendizaje. Otros han confirmado que el Sistema Nervioso Central conserva su plasticidad aún en el cerebro anciano, incluso en el de aquellos afectados por demencia, en fase leve. Estas afirmaciones nos llenan de esperanza a los profesionales de la psicología en el tratamiento de estas personas en los inicios de una enfermedad demencial. La estimulación del recuerdo, la narración y la validación del paciente en consulta ayudará a estas personas a vivir la enfermedad con más tranquilidad.

Si estás conviviendo con un enfermo de Demencia, nuestras recomendaciones se dirigen hacia la comprensión y el amor incondicional a la persona enferma, procurando no enfadarse con sus olvidos y reviviendo con la persona recuerdos compartidos y aquellos propios de su vida. Ayúdala y valídala.

Si como cuidador te encuentras en una situación que te supera, no dudes en contactar con nuestro centro de psicología de Barcelona, podemos ayudarte mediante terapia presencial u online por parte de psicólogos profesionales y acreditados expertos en el ámbito público y privado.

2018-10-20T12:45:53+00:00sábado, 20 octubre 2018|Psicología|Sin comentarios

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